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Beatriz Echeverría
Universidad de A Coruña. Facultad Ciencias de la Educación.
España
Silvia López-Larrosa
Universidad de A Coruña. Facultad Ciencias de la Educación.
España
Biografía
Paula Mendiri-Ruiz-de-Alda
Universidad de A Coruña. Facultad Ciencias de la Educación.
España
Biografía
Vol. Extr., núm. 05 (2015) - XIII CIG-PP, XIII Congreso Internacional G-P de Psicopedagogía. Área 5: FAMILIA, ESCUELA Y COMUNIDAD, Páginas 062-065

DOI:

https://doi.org/10.17979/reipe.2015.0.05.195
Recibido: 27-04-2015 Publicado: 21-10-2015
Cómo citar

Resumen

Actualmente, cada vez más colegios toman conciencia de la importancia de prestar atención a contenidos que superen la barrera de lo estrictamente académico con el fin de lograr en el alumnado un aprendizaje integral que sea capaz de dotar al alumno de las competencias necesarias para afrontar los retos que la realidad propone más allá del aula. Así es como los centros educativos, de forma progresiva, van tomando mayor interés en abordar contenidos relacionados con el aprendizaje socio-emocional y la resolución de conflictos. De tal manera que comienzan a aplicarse programas que tienen la finalidad de entrenar a sus alumnos en competencias emocionales en estos ámbitos, buscando una mejora en el bienestar personal, académico y social. El programa CODIP-R es uno de ellos. Tiene como objetivo trabajar la identificación y expresión de emociones, así como la resolución práctica de conflictos. Se ha aplicado en dos colegios con una muestra de 29  alumnos de primero de Primaria dividida en grupo experimental (n =18) y grupo control (n= 11) con un diseño pre-post. Se midió el estado general de los niños usando el instrumento SDQ. Los resultados indicaron que las puntuaciones en estrés general en el grupo experimental fueron significativamente más bajas tras la realización del programa, no así en el grupo control. Por otro lado, el profesorado consideró positivo abordar estos contenidos en el aula y dotar de herramientas a los alumnos para que comiencen a  manejar sus emociones y explorar distintas posibilidades de resolución de conflictos. De esta forma, el alumno sale beneficiado y, en consecuencia, el grupo- clase también. No obstante, advierten de la dificultad de introducir estos conocimientos como parte integrada del curriculum dada la saturación de asignaturas y la falta de medios materiales y humanos. Los padres, a su vez, valoran positivamente la implementación de este tipo de programas en el colegio, considerando que debe ser una constante y mantenerse en cursos posteriores. Considerando  la buena acogida que los centros escolares y las familias mostraron ante la aplicación del programa, la tarea, ahora, consiste en buscar la forma de  introducir este tipo de aprendizajes dentro de un modelo curricular cerrado que concede poco margen para trabajar contenidos más allá de los académicos.

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