El trabajo publicado en 2026 por María Lidia Platas-Ferreiro, Inés Mosquera-Bargiela y Pablo César Muñoz-Carril invita a reflexionar sobre uno de los cambios más profundos que se está produciendo en las relaciones humanas en la era digital. Aunque el título sitúa los “likes” en el centro del análisis, la obra trasciende ampliamente este fenómeno para abordar una cuestión mucho más profunda: la necesidad de reconocimiento y su influencia en la identidad, la autoestima y las relaciones humanas.
La aprobación social no es algo nuevo para la sociedad, sin embargo, las redes sociales han introducido una novedad que no tiene precedentes: la posibilidad de medirla públicamente. La aceptación se convierte así en una cifra visible y comparable que traduce el afecto, la admiración o el interés en números o resultados. Desde esta premisa, el trabajo se aproxima a la búsqueda de reconocimiento digital desde perspectivas psicológicas, emocionales, cognitivas, conductuales, familiares, sociales, económicas y éticas.
Desde sus primeras páginas, el libro sitúa al lector ante una cuestión clave: qué ocurre con la identidad personal cuando la aprobación de los demás se vuelve visible y cuantificable. A partir de temas como la autoestima, la comparación social, el bienestar subjetivo o la construcción del yo digital, los autores analizan cómo la exposición constante a la valoración ajena puede influir en la imagen que las personas construyen de sí mismas. La reflexión pone el foco en una realidad cada vez más frecuente: la dificultad para diferenciar quién se es de quién se desea parecer.
Especial atención reciben los procesos emocionales y motivacionales asociados a la búsqueda de validación. Los autores describen cómo el reconocimiento digital puede actuar como una recompensa de carácter inmediato, pero también cómo su ausencia puede provocar en las personas inseguridad, frustración o necesidad de buscar nuevas formas de aprobación. Quizá uno de los principales aciertos de este trabajo sea precisamente ayudar a comprender por qué determinadas dinámicas digitales terminan ocupando un espacio tan importante en la vida cotidiana de muchas personas.
Esta necesidad de reconocimiento es analizada también desde una perspectiva relacional. Los autores recuerdan que la búsqueda de aprobación no se construye en las redes sociales, sino mucho antes, en los contextos donde las personas aprenden quiénes son y cuál es su valor. En este sentido, las relaciones familiares y sociales adquieren una relevancia especial, ya que constituyen algunos de los principales escenarios en los que se configura la autoestima y se aprende a interpretar la valoración de los demás. Comprender cómo se construye esta necesidad de reconocimiento permite interpretar mejor algunas dinámicas que caracterizan el uso actual de las redes sociales. La búsqueda de aprobación deja de ser únicamente una cuestión vinculada a la interacción digital para convertirse en un factor que condiciona la forma de vivir, compartir e incluso valorar determinadas experiencias.
Esta realidad se refleja en situaciones cada vez más habituales en la vida cotidiana. En muchos casos, las experiencias parecen valorarse menos por lo que aportan a quien las vive que por la repercusión que pueden generar en los demás. El viaje deja de ser solamente una experiencia para convertirse también en contenido; la comida, la actividad de ocio o incluso los momentos familiares adquieren valor en función de su potencial para generar reacciones. El escaparate termina ocupando más espacio que la propia vivencia.
Otro aspecto especialmente relevante es la aparición de formas de malestar tan silenciosas como frecuentes. Muchas personas pasan horas observando vidas “perfectas”: vacaciones o escapadas increíbles, cuerpos perfectos, relaciones felices, éxito profesional o experiencias extraordinarias. Aunque saben que contemplan versiones seleccionadas de la realidad, la comparación termina produciéndose igualmente. Esto acaba provocando una sensación persistente de que la propia vida parece menos interesante o exitosa.
Dentro del ámbito educativo, esta es una de las reflexiones que probablemente más invita a pensar. La creciente presencia de modelos que asocian reconocimiento, popularidad y valor personal plantea importantes interrogantes sobre la construcción de la identidad y la autoestima a lo largo de las distintas etapas educativas. El problema no es querer gustar a los demás, sino pensar que el propio valor depende de la respuesta que se obtiene. Cuando esto ocurre, la autoestima se vuelve especialmente vulnerable. En este sentido, este libro ofrece elementos de interés para docentes, orientadores y familias, al poner de manifiesto algunos de los retos asociados a la construcción de la identidad en entornos digitales. Asimismo, invita a reflexionar sobre la necesidad de promover acciones educativas que favorezcan el pensamiento crítico, la autoestima y el bienestar digital desde edades tempranas.
También resulta preocupante la progresiva sustitución de la motivación intrínseca por la búsqueda de reconocimiento externo. Algunas actividades dejan de realizarse por satisfacción personal y comienzan a orientarse hacia la obtención de aprobación. Se lee para mostrar que se lee, se viaja para mostrar que se viaja o se practica una actividad porque genera visibilidad. Poco a poco, la pregunta "¿me gusta?" puede verse desplazada por otra mucho más peligrosa: "¿gustará a los demás?".
Otra reflexión que se hace y que resulta muy interesante es la referida a la distancia que puede llegar a existir entre identidad digital e identidad real. En ocasiones, las personas terminan dedicando grandes esfuerzos a construir una imagen pública de éxito, felicidad o plenitud que no siempre coincide con su experiencia real o cotidiana. Mantener esa discrepancia de forma continuada puede generar sentimientos de vacío y una permanente sensación de insatisfacción, ya que ningún reconocimiento externo parece suficiente para compensar la falta de bienestar interno.
Precisamente, buena parte de estas reflexiones adquieren fuerza gracias a la incorporación de testimonios y experiencias procedentes de contextos reales. Lejos de limitarse a una revisión conceptual del fenómeno, los autores integran vivencias relacionadas con la búsqueda de aprobación digital que permiten acercarse a cómo esta es percibida y experimentada por quienes interactúan habitualmente en redes sociales. La combinación de análisis teórico y experiencias vividas favorece una comprensión más cercana y matizada de un fenómeno cuya complejidad difícilmente podría explicarse únicamente a través de datos cuantitativos.
No obstante, la propia complejidad del fenómeno estudiado hace que la obra deje abiertos numerosos interrogantes que merecen seguir siendo explorados desde la investigación educativa, psicológica y social. Aunque su enfoque multidimensional constituye una de sus principales fortalezas, algunas de las cuestiones abordadas podrían desarrollarse con mayor profundidad, especialmente en lo relativo a las posibles estrategias educativas para afrontar los efectos de la búsqueda de validación digital. Aun así, esta circunstancia no impide reconocer el valor de una obra que aborda con sensibilidad y rigor uno de los grandes desafíos educativos y sociales de nuestro tiempo: la necesidad humana de reconocimiento. Su lectura deja preguntas muy importantes a las que conviene dar respuesta cuanto antes: ¿qué consecuencias tendrá para las nuevas generaciones crecer en un contexto en el que la aceptación se mide en números? Y, sobre todo, ¿cómo influirá esta realidad en la construcción de la identidad y la autoestima a lo largo del ciclo vital, desde las primeras etapas de desarrollo hasta la vida adulta?
