
DIGILEC Revista Internacional de Lenguas y Culturas
Digilec 13 (2026), pp. 01-19
escénico realiza dos funciones primordiales, que son propias de cualquier discurso y que
en el discurso narrativo las realizan el indefinido y el imperfecto:
-Función narrativa: presentan posiciones distintas de la actualidad dramática,
desigualmente espaciadas: “Al levantarse el telón, Araceli examina una carta, toca el
timbre y aparece en la puerta Pablo” (Las adelfas, acto I, escenas I y II, pág. 9).
-Función descriptiva: alrededor de una actualidad inmóvil componen un marco de
piezas adicionadas: “Berta hace labor sentada. D. Andrés con Pedro, el criado, que tiene
en la mano una bandeja con cartas, habla en la puerta del fondo” (El hombre…, acto I,
escena I, acotación 1ª, pág. 115).
En las obras analizadas abundan con ventaja los narrativos. Aplicando el test a los
efectivos de ambos tipos de presentes escénicos obtenemos un X = 4'57 para 1 g.d.l., es
decir, entre cinco y dos probabilidades (0'05 / 0'02) de equivocarnos al rechazar la
hipótesis nula. Existe una voluntad de estilo que demuestra lo ya expuesto con
anterioridad: que las acotaciones suplen en gran medida la falta de acción en el diálogo.
Los Machado exigían demasiado a sus personajes, y lo reconocen: "Quizá sea esta una
pretensión excesiva de los autores. Tal vez no es posible expresar con el rostro
sentimientos tan complejos. Haga, sin embargo, la actriz un esfuerzo en este sentido" o
“una de esas reverencias que convierten en reina a una mujer cualquiera” (Las adelfas,
acto I, escena XIII, pág. 49); interesante también la acotación interrogativa del acto I,
escena VI, pág. 21: “Rosalía: (Como diciendo: ¿quién te lo pide)”. El presente de
indicativo en estas acotaciones funciona menos como tiempo de acción y más como
tiempo de percepción o conciencia, afín a la introspección psicológica de los
protagonistas.
También aparecen presentes con valor de futuro [praesens pro futuro los llama
Guillermo Rojo (1974: 100-103)] ya que el presente es un tiempo neutro, no marcado, y
que puede indicar posterioridad. Es fácil que esto ocurra en una acotación, pues estas,
mediante su función referencial, pueden referirse a acciones posteriores al momento del
lector: “En las paredes los retratos a los que alude el texto” (El hombre…, acto I,
didascalia 1ª, pág. 115; “Miguel solo paseando por la habitación y reparando en cuanto
indica el texto” (acto II, escena II, pág. 128). Dentro de esta línea entraría el presente
hipotético que aparece en una oración condicional: “Ayúdese además, si quiere, con el
gesto” (Las adelfas, acto I, escena XIII, pág. 49). Por tanto, es este presente un tiempo
imperfectivo, en general, que extiende su significación hacia el pasado y el futuro,
aproximándolos al momento de la enunciación (Hernández, 1982).
- Futuro simple de indicativo
El futuro, igual que el praesens pro futuro, marca el desarrollo de una acción actual,
pero con un aspecto imperfectivo, inminencial. Un matiz aspectual que alarga el proceso
de la acción: “D. Agustín (este ‘aunque’ responde, como se verá luego, a la poca
seguridad que el tío tiene en la pena del sobrino)” (Las adelfas, acto I, escena VII, pág.
24). En Las adelfas, la combinación en las acotaciones de perífrasis obligativas (deber +
infinitivo) y futuro simple articula una estrategia tempoaspectual de carácter instructivo.
El deber fija la acción como exigencia escénica inmediata, mientras que el futuro proyecta
la acción como cumplimiento inevitable. Dichas formas no describen el tiempo de la